diumenge, 21 de desembre de 2008

NOTA DE PRENSA DEL GRUPO SOCIALISTA A LA FONT D’EN CARRÒS PASSA LO MÉS GROS



El pasado jueves se celebró un pleno extraordinario a petición de la oposición (P.S.P.V., Bloc) a fin de construir una guardería ( 0 a 3 años) con la ayuda que le corresponde al pueblo, en total unos 690.000 euros, cosa que constituye un tema urgente, porque la que está en funcionamiento es totalmente ilegal por no cumplir las condiciones legales de espacio.
El alcalde del PP, Gaspar Pérez, es de la opinión que la nueva Escoleta sea construida por una empresa privada y en unos terrenos que dotacionalmente corresponden a zona verde. En uno de los plenos anteriores, ya había salido a colación dicha cuestión, y el alcalde alegó que la Escoleta la construiría una empresa privada por falta de dinero para hacerla municipal.
Todo el pueblo es consciente de lo que significa el hecho de que sea precisamente una empresa privada la que gestione una Escoleta, y de lo que repercute en los bolsillos de los padres jóvenes. Se da la circunstancia, además, que, si las cosas salen como ha previsto Gaspar Pérez, alcalde del PP, la duración de la concesión a dicha empresa privada será de 30 años.
Los dos partidos de la oposición insistieron en el hecho de que se ha presentado una ocasión única: el gobierno de España ha iniciado una campaña para fomentar el empleo, por la que concede dinero a los municipios para obras públicas (la Font es el pueblo de la comarca donde hay más obreros de la construcción).
Gaspar Pérez no justificó con ningún tipo de argumento el porqué está dispuesto a renunciar al dinero con el que podría construir la Escoleta y otras infraestructuras. Al contrario, contestó a la oposición con una falta de sensibilidad insultante, y habiendo uso del “mando y ordeno” que le caracteriza como consecuencia de su falta de destreza moral. El actual alcalde de la Font d’en Carròs se niega al diálogo y, además, es incapaz de justificar sus decisiones más allá del “porque lo digo yo”, hace lo que quiere, evidentemente siempre con el consentimiento del señor Salvador Colau (tránsfuga del PSOE y resentido porque no se le permitió ser alcalde).
La oposición le preguntó en qué se gastaría el dinero enviado por el gobierno central, a lo que respondió, sacándose un bolígrafo del bolsillo e improvisando, que arreglaría las aceras de la parte alta del pueblo, que peatonalizaría dos calles (después de haber convertido la emblemática plaza dels Xorros en un intransitable parking donde no puede maniobrar ni una ambulancia ni un coche de bomberos, si hiciera falta) y en enterrar los contenedores de basura.
Lo peor de todo es que el señor Gaspar Pérez se dedica a burlarse de toda la población de la Font, tratándoles como lacayos a la disposición de sus caprichos, sin hacer estudios de prioridades. La Font es un pueblo que, como consecuencia de las nuevas edificaciones, experimenta un gran crecimiento y, por lo tanto, el tema de l’Escoleta es una prioridad infinitamente mayor que arreglar las aceras de la parte medieval del pueblo que, además de que tiene poca población, es poco transitada. Sólo hace falta pasear por el pueblo de la Font para descubrir en qué estado está dejando el señor Salvador Colau el pueblo: plazas de parking que aparecen y desaparecen a su antojo, contenedores que cambian de lugar sin ton ni son y una zona de nuevas edificaciones imposible de atravesar en coche como consecuencia de la mala regulación del tráfico.
Cada vez más se hace patente que el pueblo está en manos de unas personas cuyo único interés para estar en política es la megalomanía y el deseo de aparentar. Sin duda les pasará factura no escuchar las voces de muchas personas que, pese a haber votado el gobierno de derechas, están profundamente molestos con la manera en que se gestiona el dinero público y con el desprecio con que se está tratando el tema de la Escoleta. Con la gestión privada, el dinero que mensualmente pagan los padres por llevar a un niño o niña a la Escoleta se duplicará, y eso es algo que están escondiendo a la población. Por no hablar del equipo pedagógico actual, gente con hondas raíces en el pueblo y que se ha demostrado muy válida en unos momentos duros, con una Escoleta que no está en condiciones, personas a las que habrá que poner de patitas en la calle cuando las condiciones de la Escoleta sean las óptimas. Muy propio del señor Gaspar-Colau.